Seguro has tenido una fantasía que te da un poquito de pena confesar: disfrazarte, que te aten, hacerlo en un lugar “prohibido” o simplemente probar algo nuevo.
Y ahí estás, pensando: “¿se lo digo o me va a ver raro?”.
Tranqui. Aquí te explicamos cómo hablar de fantasías sexuales sin convertir el momento en una entrevista de trabajo.

Paso 1: Deja la culpa en la puerta
Las fantasías no son un pecado, son el Netflix de tu mente caliente. Todo el mundo tiene las suyas, solo que algunos no las dicen (y otros las exageran).
Pensar algo no te convierte en “pervertido”, te convierte en humano.
👉 Tip Sensora: empieza la conversación con humor:
“Tengo una idea medio loca… pero promete diversión.”
Así rompes el hielo sin drama.

Paso 2: Elige el momento (y el tono)
No lo digas justo después de discutir o mientras ven a la suegra en la sala. Busca un momento relajado, con confianza y risas.
Puede ser durante una charla, un juego de preguntas o una copa de vino.
👉 Si no sabes cómo empezar:
“¿Tienes alguna fantasía que nunca me hayas contado?”
Esa frase abre puertas… y más cosas 👀.
Paso 3: No todo se cumple (y está bien)
Hablar de fantasías no significa que todas se tengan que llevar a cabo.
Algunas se quedan en la mente, y eso también puede ser excitante.
El punto es conocerse mejor, reírse un poco y reforzar la confianza.

Paso 4: Escucha sin juzgar
Si tu pareja te confiesa algo inesperado, no pongas cara de “error 404”.
Respira, escucha y agradece la confianza.
A veces, el solo hecho de poder decirlo en voz alta ya es liberador.
Conclusión
Hablar de fantasías sexuales no tiene que dar miedo.
Si se hace con humor, respeto y confianza, puede ser el mejor afrodisiaco.
Porque cuando hay comunicación, la imaginación deja de ser tabú y se convierte en placer compartido.
👉 En Sensora creemos que reír, hablar y disfrutar también es erotismo.
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✨ Comunicación + curiosidad = placer asegurado.
