¿Mito? ¿Magia? ¿Leyenda urbana?
El squirt (también conocido como “eyaculación femenina”) ha sido uno de los temas más googleados, discutidos y mal explicados de la historia del placer.
Spoiler: sí existe, y no, no se trata de “aguantar la pipí”.
Hoy en Sensora te explicamos —sin porno y sin miedo— por qué el placer líquido es real, natural y mucho más común de lo que crees.

💧 1. Qué es realmente el squirt
No es un milagro, es biología.
El squirt ocurre cuando se estimulan las glándulas parauretrales (también llamadas glándulas de Skene), que se encuentran alrededor de la uretra.
Estas glándulas pueden liberar un líquido claro durante el clímax o incluso antes.
No es orina: su composición es distinta, y su función, pura poesía corporal.
🧠 2. ¿Por qué algunas personas pueden y otras no?
Porque cada cuerpo es distinto.
Algunas tienen más sensibilidad en esa zona, otras no.
Y muchas nunca lo han experimentado simplemente porque nadie les explicó cómo funciona su anatomía.
👉 Tip Sensora: el squirt no se “provoca”, se descubre.
No se trata de presión ni técnica exacta, sino de relajarse, soltar el control y dejar que el cuerpo responda.
💦 3. No lo conviertas en meta
Si lo buscas como trofeo, te vas a frustrar.
El squirt no es el final del juego, es una posibilidad más dentro del mapa del placer.
Cada experiencia sexual es válida —con o sin líquido de por medio.

💋 4. Lo importante: explorar sin miedo
Si quieres explorar esta parte de tu cuerpo, hazlo desde la curiosidad, no desde la exigencia.
Prueba distintas posiciones, presiones y juguetes diseñados para estimular el punto G.
Y recuerda: el cuerpo no se “entrena”, se escucha.
💞 Conclusión líquida y real
El squirt no es un mito, es una manifestación más del placer.
Deja que tu cuerpo hable su idioma sin traducirlo en culpa ni en metas.
Porque el placer no se mide, se siente.
👉 En Sensora celebramos todo tipo de orgasmos: secos, líquidos o simplemente felices.